POST WHITEXICAN CONTEMPORARY ART

El mundo del arte se dedicó a construir una dinámica de trabajo en base a los favores y relaciones, México no sólo aprendió esta dinámica, sino que la llevó a otro nivel, dejar entrar en el negocio gente primordialmente privilegiada, que en teoría acarrearía más privilegios, entre más excluyente el lugar o los personajes, favores más grandes y mejores, las puertas de las galerías se empezaron a cerrar a los artistas mal portados, a los que exigían un mercado y una ética de trabajo justo. Retrasos en pagos, perdida de obras, racismo, clasismo, explotación, los puntos señalados, después, el destierro del mercado.

El artista para desarrollar una obra no solo requiere materiales, se paga una renta, comida, gastos, transporte, se mantiene una disciplina entera dentro y fuera del taller, desarrollar una serie cuesta más que dinero, más que recursos, cuesta poner el cuerpo, la mente. El ambiente en México se empezó a llenar de gente bien vestida y poco educada, los espacios de galerías nacionales creyeron que estaban en Nueva York y para sentirse en un ambiente internacional sustituyeron los artistas nacionales por artistas extranjeros que ya accedían a un mercado, a estos se les paga a tiempo, se les pagaba gastos de estadía, transporte y hasta seguro, mientras al artista nacional o local se le explota abiertamente, eso es racismo señores, es una práctica de una bajeza frontal, las ferias locales en sus curadurías ya estaban en una franca práctica racista y excluyente, galerías de cualquier parte del globo, frontalmente blancas, progress, clasistas.

Como es posible establecer un diálogo de esta manera, es obvio que muchos nos quedamos fuera del juego, es obvio que no importa lo que hagamos tendríamos que estar alineados a la política que imponen estas prácticas, estos tiempos no van a mermar y cuando regresemos de las cuarentenas hay dos probabilidades, y una de ellas es que estas prácticas se hagan más estridentes, sean aún mas descaradas, o crearan algún anticuerpo político para seguir ocupando el espacio.

Hans Ulrich Obrist se declaró recientemente en favor de los artistas en este tiempo del COVID 19 cuando el es una de las figuras de estas prácticas verticales, saben perfectamente que el mundo al menos va a detenerse a pensar y algunos ya se están adelantando para ponerse del lado de los artistas que habían sido excluidos y aplastados, por que eso es lo que a hecho el mundo del arte, aplastar mentes, callar voces, marginar. Como este personaje cada comunidad tendrá una o varios duplicados.

El hambre estúpida por la novedad llevó al mundo a volverse loco por un diseñador llamado Kaws, a admirar y ponderar el arte industrializado por encima de la calidad o profundidad de la obra o las imágenes, la narrativa superficial funciono porque es más rápida y se masifica casi de inmediato. Nos preguntamos por la pérdida de humanidad de los gobiernos, por el regreso de la ultraderecha? por el rampante fascismo que existe en las instituciones y en general en el ambiente que respiramos todos los dias en las ciudades?

Todo es excluyente, los museos, la gente, la arquitectura, la estructuras nuevas, no hay resistencia, todo esfuerzo de sustentabilidad está cubierto con el velo de humanidad, pero es solo una fachada que esconde siempre intereses millonarios, quien diga que estoy paranoico está completamente equivocado, no hay más prueba de el colapso del mundo que este tiempo en el que vivimos, que no importa que esto que nos pasa ahora sea algo agendado o algo real, la humanidad está mostrando sus colores y los colores del mundo del arte son abiertamente fascistas, racistas y profundamente clasistas.

Los artistas seguimos en nuestros estudios a pesar de toda exclusión, de todo esta violencia a la que hemos sido sometidos, no paramos nuestro quehacer y nuestras mentes por que no hay becas, por que no estamos en la selección del curador ponderado por el mercado y la institución, nosotros seguimos y seguiremos adelante aunque no exista un solo curador o museo en la comunidad que no forme parte de estas prácticas verticales, está podrido todo desde las puntas de las raíces hasta las copas de la última rama, no hay escape.

Sin embargo el mundo del arte mexicano “funcionaba” entre un remedo de arte conceptual e instalativo, una pintura falsamente ejecutada, un realismo ramplón de proyector, una abstracción que está completamente adherida al diseño de interiores, un cine de narrativas abiertamente clasistas.

Lo genuino sigue en la marginación total, no está ni cerca de ser desplegado a pesar de cualquier cantidad de redes sociales, esa fantasía de la democratización de los medios es la más criminal farsa, la cultura hype nos brinda una lectura superficial del mundo, se convierte en un opio más, y lejos de un discurso liberador, enjaula, encierra, atrapa, excluye.

Las salas blancas de los estados provinciales del país se quedaron exclusivamente para pagar favores u obtenerlos, para ensalzar descaradamente las galerías privadas de las localidades y no para apuntalar una comunidad de figuras locales que se encargaría de su entorno siendo ponderados por sus autoridades, las municipalidades y los estados dejaron huérfanos a cientos y cientos de artistas con oficio y altamente activos por no formar parte de ésta élite y por ende comunidades sumidas en el retraso.

No hay narradores, los suburbios carecen de ellos, son desiertos extensisimos de concreto, de centros comerciales, de boulevares malhechos, de obra pública pobrísima. La arquitectura al servicio del los socios del estado, del capital monstruoso lejos de la gente que es obligada a vivir en casi agujeros de hormigas para preservar esos poderes y privilegios en esa estructura vertical. Para que los hijos de los ponderados sean los artistas y las voces del progreso, para que las esposas de los políticos y directores de cualsea la poderosa institución, dirigen los museos locales, la única manera de recuperar terreno es sacudirse lo más posible estos personajes y para eso hace falta frontalidad y oficio.

Reconozcamos que no existe un ejercito de artistas y que no podemos ponderar millones, por que sabemos que es falso, cada comunidad tiene personajes que son respuesta a su entorno, es la naturaleza humana, responder, actuar, cuestionar, no hay que dejar que el sistema engulla estas manifestaciones humanas que nos indican el camino, que nos mantiene humanos. Dejemos de apagar las antorchas que se encienden en nuestras comunidades, dejemos de atizar los fuegos artificiales y manifestaciones empujadas por la política y la cyclopea búsqueda del poder.

Los artistas no son un ejército de peones, no se elige al artista por sus habilidades políticas si no por la obra per se, no entramos en una selección por tener las credenciales del privilegio o tener el boleto de la agenda en turno, ser parte de la aristocracia, pertenecer a esta dominante clase criolla y clasista mexicana de familias que tienen agarrado al país como un atajo de empleados que les acercan las riquezas, Basta, el país, nuestras artes y cultura no soporta un gramo mas de mierda.

Rene Almanza

México, 5 de Abril del 2020

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